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Una destetada con mucho Reiki Angelical

lactando

Y llegó el día de la destetada, el día menos pensado, confirmándome así, nuevamente, que no puedo controlar todo y que justo cuando comienzo a sentirme cómoda en mi espacio, sucede algo que me mueve, me saca de mi estado de confort y me invita nuevamente a buscar recursos dentro de mí, a ser espectadora de mis emociones, de abrazarlas, reconocerlas y crecer a partir de ellas… así duelan, así sean a veces tan difíciles…

Y justamente fue eso lo que me sucedió hace algunas semanas… eran meses que tenía que ir al doctor por un tema de salud al cual no le estuve dando demasiada importancia, no se asusten, no es algo que ponga en riesgo mi vida y justamente por eso, lo dejé pasar, pero esa falta de preocupación ya me estaba empezando a pasar factura, así que un buen día, decidí ir al médico para ver que me decía, pero cuando llegué a la consulta, lo último que esperaba escuchar fue lo que me dijo…

los medicamentos que le voy a dar, no son aptos para la lactancia y debe comenzar a tomarlos en este preciso momento…

…sentí como si me tiraran un baldazo de agua fría… era lo último que me esperaba escuchar…

“señora, ahora comenzamos a preocuparnos por su salud, si usted no está bien, su Bebé tampoco lo estará”– claro, comprendo su pensamiento y lo comparto, pero… ¿así?, ¿sin más ni menos?…

Así que llegué a mi casa ya con los medicamentos en mano. Me senté a explicarle a Kian (20 meses), que mamá lo amaba muchísimo, pero que ya íbamos a dejar de tomar la teta porque a mamá le estaba haciendo “au”, ayudó también el que Kian, últimamente me mordía la teta todo el tiempo, entre juego y juego y quedarse dormido y eran varias las veces que le había mencionado que me dolía, así que algún tipo de relación entre lo que le decía y venía sucediendo pudo él relacionar.

Ese día, con el apoyo de mi bella nana, todo fue bien, ¡pero le tenía tanto miedo a la noche!, mi esposo se encuentra de viaje y yo estoy sola con los chicos.  Mi mamá, se ofreció a ayudarme esa semana con mi hijo mayor y me preguntó si también iba a querer que se quede Kian con ella, pero rechacé su propuesta, ya era bastante retirarle la teta, ¿ahora también a mamá?, no, ya iba a ver cómo hacer.

Kian, es mi tercer hijo y es el que más a teteado (¡no saben como amo esta palabra!) y nunca quiso tomar el biberón, a pesar de que le he comprado todos los modelos existentes.  Mis dos destetadas anteriores, fueron totalmente diferentes, con Sven, tuve que volver al trabajo a los 4 meses, así que comenzó a acostumbrarse al biberón y el mismo fue rechazando la teta.  Noah, por otro lado, lactó hasta el año y él mismo también fue dejando solo la teta, no hizo problema en aceptar el biberón, así que el destete fue muy respetuoso y tranquilo, ambos a su propio ritmo.

Comenzó el saboteo

Pero Kian, mi tercer hijo, él si es “teta lover” total, así que esa noche, cuando quiso la teta, volvieron mis explicaciones de que no podía darle, porque a mami le duele mucho, pero que mami lo amaba tanto, sabía que iba a ser una noche difícil, pero pedí mucha ayuda a mis ángeles, para que nos den fuerza y entendimiento.  Así que me preparé a darle chupetes durante la noche, si, ¡a sabotearlo!, ¿que me quedaba?, ¿a que llore desconsolado?, ¡no hay forma!, ah, ahora, yo tengo unos chupetes que me traje de viaje que están hechos con azúcar de fruta, esos son los que le doy a Kian, pero la verdad que si es para que él no se sienta rechazado, le hubiese dado también los normales, a ese punto, no me iba a complicar, porque yo tampoco la estaba pasando nada fácil.

A pesar de los chupetes, lloró, no les voy a mentir y yo también terminé llorando, porque no puedo verlo llorar, y fueron unos momentos un poco caóticos para los dos, pero necesitábamos botar esa tristeza, ese dolor, el cual pude notar, es muy parecido al de un duelo, es un despedirse de algo maravilloso que nos unió por tanto tiempo…

Al final, terminamos durmiendo abrazados, hubieron momentos de llanto, si, pero podía sentir que Kian entendía que era el momento, entendía el porqué.

Llamé a Aivi, doula, consejera en lactancia materna y amiga

Al día siguiente, alrededor del mediodía, tenía la teta que me explotaba, repleta de leche y comencé a sentirme físicamente mal, la espalda adolorida y el cuerpo como agripado.  Así que llamé a mi amiga, consejera en lactancia y doula (¡y de las mejores!), Aivi Sissa.

“Aivi, ¡!ayúdame!! ¿Que hago?”- ella me guió con tanto cariño, me volvió a empoderar, me dijo que esté tranquila, me comprendió… no me juzgó, no me criticó, no me hizo sentir mal, tampoco me preguntó acerca de los medicamentos que estaba tomando, ni acerca del tema medico que me había llevado a esta decisión, nada, sentí muchísimo respeto por parte de ella… y me dio varios tips que me ayudaron enormemente.

Reiki Angelical para mi destetada

Ese día también, vino una amiga a mi casa, Ursula, terapista de Reiki con los Ángeles y maestra de Yoga para niños me dijo:

no puedes estar sola en estos momentos, voy a quedarme contigo, hasta que sientas que Kian puede dormir ya solo sin teta” – ¡Gracias mis ángeles!, pensé, ¡siempre responden!.

Nunca había vivido el Reiki Angelical para un destete y la verdad, quedé nuevamente impresionada con el poder de la energía y la sensibilidad de los niños ante ella. Cada vez que Kian quería llorar, lo paseaba y le hacía Reiki, mandándole mucho amor, luz y comprensión. También me contó que le hablaba al oído mientras lo tenía en brazos, buscando conectarse con su Yo sabio, haciéndole recordar que es parte de la vida, que duele, si y mucho, pero que nuevas y maravillosas cosas vendrán y que mamá lo ama tanto, pero también no se siente bien y tiene que estar bien para jugar y estar con él. Y Kian, se dormía en sus brazos, yo, maravillada, no podía creerlo… ese domingo por la noche, pasó así, Kian durmió toda la noche y en la mañana Ursula se lo llevó a la sala a jugar con él para distraerlo nuevamente de la teta.  Lunes por la noche, nuevamente Reiki y también pasada de huevo (clic aquí si quieres saber cómo hacerlo).

Y la semana pasó así, tranquila, me sorprendió ver como Kian se adaptó tan rápidamente y agradecí mucho el apoyo de Ursula, para mi ella fue indispensable para poder pasar por ese proceso, por otro lado pienso que si hubiese estado mi esposo, así lo ame y sea maravilloso, creo que no hubiésemos podido hacerlo, porque con seguridad a él también le hubiese dolido mucho.

Ahora,  Kian toma su biberón feliz, no volvió a pedirme teta después de esa vez, y cuando me cambio y me ve los senos, dice, ¡mami teta au! y le digo:

“si amor, me duele, pero gracias a ti, a tu infinito amor, mami ya está mejor, gracias mi hermoso Bebé, ¡te amo tanto!” y él, que entiende perfectamente (estoy segura de ello), sigue su camino, sintiéndose orgulloso y feliz.

Kian y mamá, son muy felices. Kian y mamá saben, que la destetada, es parte de la vida y debe vivirse como un proceso natural, sin traumas, llantos inconsolables o desapariciones, juntos, con mucho amor y paciencia.

Las amo,

Jenn

Si desean contactar a Ursula Tamasato, clic aquí para ir a su página de facebook: “Reiki con Ángeles y Yoga para niños – Rainbow Light” 

Doula y consejera en lactancia Aivi Sissa, clic aquí

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