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Disfruta de tu ira, con estos sencillos pasos

A nuestra mente, le encanta catalogar todo: bueno, malo, dulce, grande, oscuro, etc. Es parte de cómo ella logra entender las cosas, el problema está cuando en ese catalogar, para lograr así entender algo, realizamos juicios de las cosas, haciéndolas de esa manera, nuestra creencia.

Por ejemplo, si cuando era pequeña un zancudo me picó y me dolió, lo puedo haber catalogado de malo, si me vuelve a suceder un par de veces más, arraigo ese pensamiento en mi mente haciéndolo ya una creencia… y así con todo, si en el amor nos fue mal algunas veces, nos mintieron, nos engañaron, entonces comenzamos a desconfiar y a catalogar a los hombres como malos; y de igual manera sucede al contrario, con algo que nos fue bien.  Y vamos seccionando, esto es bueno, esto es malo, de esto… aún no estoy muy segura.

Y eso sucede desde pequeñas cosas, hasta grandes cosas.  Es parte de cómo es la mente, como funciona y cómo vamos creando nuestro Yo.  Acá tampoco debemos caer en juzgarla, ya que gracias a ella es que nos movemos por el mundo como somos, solo aprender a observar, mirar como funciona, mirar los pensamientos que vienen a ella y cuáles son nuestras creencias, en muchos casos, limitantes, en otras, impulsoras… obsérvalas, ¡hay tanto dentro que conocer de nosotras!

Las Emociones

Pero el título de este post es “Disfruta de tu ira”, suena fuerte, verdad?, ¿como se puede disfrutar de algo que muchas veces, nos hace meter la pata? ¿Decir o hacer cosas que no queríamos?… como todo, las emociones tampoco son, ni buenas, ni malas, simplemente SON.  Y las necesitamos para reconocernos, para experimentarnos, digamos que son parte del paquete completo, si deseamos venir a este mundo, en este cuerpo y vivir, bueno, las necesitamos.

Acá lo importante es que aprendamos a gestionarlas de la mejor manera y no dejemos que sean ellas, las emociones, las que rigen nuestra vida.

He sido testigo, de cómo ellas alejan personas y rompen amistades, digamos que cuando una es niña o ve a nuestros hijos en el colegio caer presas de su emoción, es todavía entendible, están en un proceso aún de maduración, de reconocimiento… pero ¿qué sucede, con los adultos?

Precisamos con urgencia el aprender a gestionarlas, canalizarlas de la manera adecuada, sin que nos hagan daño y nos arruinen la vida, si, así de fuerte suena, porque muchas veces como les dije antes, malogramos amistades, nos separamos de nuestra familia, tomamos decisiones sobre nuestra vida profesional, basados solo en la emoción… eso no es intuición, ojo, el: “le dije lo que pensaba y punto, así soy yo”, “ya me llegó, voy a hacerlo”… eso es pura emoción, puro ego (claro, mientras la decisión haya sido bajo un proceso de previa quietud, meditación y reflexión, se entiende que es diferente, me refiero a la primera respuesta).

Intuición es otra cosa y una de las mejores maneras de reconocerla es justamente cuando ésta está priva total de cualquier emoción, ahí nuestra intuición es pura, limpia… y es justo a esa que hay que seguir, escuchar.

Pero regresando a disfrutar la emoción… ¿qué hago yo?

Porque sí, sucede que me molesto, soy humana y estoy en un proceso de re conocerme, sigo creciendo, despertando, re conociéndome, dándome cuenta y para ello, mis emociones son fundamentales y mas aún las que considero “negativas”.

¿Cómo las disfruto yo?

Paso 1: Lo primero que hago, cuando siento a la ira venir, es quedarme en silencio.

Si, quedarme en silencio y muchas veces quiero responder, pero sé como funcionan las emociones y lo peor que puedo hacer, es responder, así que me taponeo la boca.  Y traigo una frase a mi mente, bueno, varias según la ocasión, pero una que me gusta mucho es: “Me libero de la necesidad de tener la razón”… eso en caso alguien me esté diciendo algo que considero, no es verdad… y lo observo y pienso, “sé humilde, no lo sabes todo”, esa es una forma de trabajar en mí.

En caso la ira me gane por algo que considero injusto, algo fuerte pienso: “Confía en que esa alma está cumpliendo una misión Divina, todo es parte de su crecimiento, siente también compasión por su agresor” y vienen las palabras de Jesús a mi, casi siempre en este tipo de situaciones “Perdónalos Padre, por que no saben lo que hacen”… como amo esas palabras, son tan llenas de amor y compasión… y recuerdo leer que cuando las mencionó, lo hizo con lágrimas en los ojos y eso me recuerda, que Jesús, siendo un gran maestro, estaba también dentro de un cuerpo, regido por la mente y si, le dolía y sí, le daba rabia, pero respiraba y confiaba…  y nuevamente pienso “se humilde, no lo sabes todo”, seguido por, “no juzgues, mírate dentro”

Paso 2: Respiro.  No menosprecies el poder que tiene la respiración, lo que hace es traerte al momento presente y te invita a observarte, de paso, oxigeno la mente lo cual me brinda calma automáticamente.

Paso 3: Me observo.  Siendo una persona meditativa, utilizo la emoción para reconocer como responde mi cuerpo ante ella.  En el caso de la ira, no suelo ser una persona que se molesta con facilidad, entonces cuando sucede me gusta mucho observar mi cuerpo.  ¿Qué temperatura hay dentro de él?, ¿En qué parte de mi cuerpo, siento la ira?, ¿qué pensamientos vienen a mi? ¿Qué color tiene?, ¿Qué música le pondría?… y poco a poco, la ira, va perdiendo fuerza.

Pero claro, existe la ira grande, la que te remueve toda y hay esas pequeñas molestias, esas pequeñitas que surgen a diario, como por ejemplo: me molesta cuando voy al banco y lo veo repleto de gente, me molesta cuando no encuentro lugar donde parquear, me molesta porque me llaman por teléfono para venderme algo, etc.  A esas yo las considero mas difíciles de trabajar, porque denota, claramente, que no eres feliz.  Y de lo que he podido observar, en caso sean justamente éstas las pequeñas molestias que tengas, es que algo en tu vida, no te está haciendo feliz, como por ejemplo, tu trabajo, tu matrimonio, alguna relación pendiente que no has todavía resuelto, etc. Recuerda que todo esto es también el alma hablando, te invito a observarte y cambiar lo que te moleste, verás que automáticamente tu percepción de lo que sucede fuera cambiará.

Pero en los casos de pequeñas molestias, ¿qué hago?

Paso 1: en el momento me obligo a no generar ningún tipo de juicio, en este caso, muchas veces, en vez de decir algo, va mas como un sonido de molestia, “sgrunt”, “grrrr”, jajajaj, nosé como ponerlo, pero sé que me entienden… y ese sonido, ¡también es un juicio!, ¡también le estamos dando poder a nuestra emoción, de esa manera!.

Así que nada, taparse la boca, no emitir ningún sonido, ¡ninguna volteada de ojos!, jajajaj, eso también es juicio, no es fácil, ¿verdad?, inténtenlo, todo, todo lo que nos sucede ¡son maravillosas oportunidades para trabajar en nosotras!, nada de mover los brazos tampoco como qué nos molesta… nada, silencio.  Y usen nuevamente alguna frase que las ayude, traigan un pensamiento a su mente, en estos casos si, por ejemplo, llego al banco y hay un montón de gente pienso: “Todo es perfecto, estoy justo en el lugar en el que debo de estar”.

Paso 2: Respiro.

Paso 3: Obsérvense, quizás no necesariamente en ese momento, porque es algo sutil, pero mírenlo en sus meditaciones diarias, en las que trabajan durante la mañana y/o la tarde, pregúntense, ¿porqué me molesta tanto?, ¿qué mueve dentro de mi?, ¿qué es lo que debo cambiar? y sean honestas con ustedes mismas: ¿Qué es realmente lo que me molesta en mi vida, lo que no me está haciendo feliz?

Y si, llegarán a ver su emoción especialmente las que creen “negativas”, de otra manera, las abrazaran con amor, les agradecerán cuando vienen, las honrarán y las dejarán ir, de la misma manera como vinieron.

Y sentirán una gran libertad, una diferente, una que no se deja obnubilar por la emoción.

Las amo,

Jenn

 

 

 

 

 

 

 

 

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