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Sanando mi cuerpo y recuperando mi energía vital, por medio del escaneo

Estos últimos meses, semanas y días, han sido especialmente intensos.  Me recibí como Coach Transpersonal, lo cual me exigió meses de muchísimo trabajo interno e introspección y empalmé la certificación de maestra en meditación, sin realizar ninguna pausa.  Si a eso le sumo mi trabajo, mi labor de madre y uno que otro traspiés que sucede en el camino, es normal, que el cuerpo se resienta, pidiendo una pausa… y es justo lo que me sucedió.  Soy de las personas que en general, se enferman poco, sí, tiendo a somatizar mucho especialmente por la piel o el estómago, así que trato de poner especial atención a mis emociones, ya que sé que son ellas las que muchas veces buscan ser canalizadas de esa manera.  Pero darme fiebres, gripes, malestares de cuerpo, a decir verdad muy poco.  Pero caí, con dolor de cuerpo, fiebre alta, temblor, etc.

Sé, que mi cuerpo me está pidiendo descanso y esa es su forma; y sé también que si caí, es porque mi cuerpo físico perdió energía, acá la cosa está individuar de qué manera, para dejar que no vuelva a suceder.

Según Caroline Myss, en su libro “Anatomía del Espíritu”, eso sucede porque traspasamos nuestra propia energía hacia algo más, generalmente externo, puede ser:

El trabajo, una persona, algún enfermo al qué cuidar, los hijos, nuestro propio cuerpo (mucho ejercicio, preocuparse demasiado por cómo nos vemos), la dieta (cuántas calorías estoy comiendo), la culpa, algún sueño, alguna preocupación o situación del pasado y lo más fuerte, alguna adicción (el cigarro, el alcohol y más)… la verdad, ¡es que pueden ser tantas cosas! Y lo podemos notar porque nuestros pensamientos y nuestra preocupación, gira en torno a ello.

Eso quiere decir, darle a esa cosa, persona, idea, parte de nuestra energía vital, conclusión, nuestro cuerpo físico se debilita.

¿Qué podemos hacer para que eso no suceda?

  • Vivir en el momento presente.
  • Ser consciente de que todo es perfecto tal y como es.
  • Si estamos envueltos en una situación triste, dejar ayudarnos, hablar, llorar.
  • Canalizar nuestras emociones saludablemente.
  • Comprender que no tenemos el control de todo.
  • Aceptar que la vida, es un continuo cambio.
  • Soltar, perdonar, rendirse.
  • Pensar bonito, los buenos pensamientos elevan la vibración energética.
  • Fijar límites, hasta con los hijos, este es mi talón de Aquiles, yo suelo darme mucho, sobre todo con mis hijos y me he dado cuenta que ellos lo notan y claro, me piden más y más, hasta que termino agotada.
  • Observar nuestro cuerpo de manera consciente, cada órgano, cada parte, esto hace que podamos individuar alguna tensión o emoción empozada.

El hecho de llevar la mirada consciente hacia nuestro cuerpo hace magia, ya que ayuda a destrabar emociones.

Nuestro cuerpo nos habla, constantemente nos avisa cuando está por enfermarse¿una de las maneras?, sentir cansancio, te invito a notarlo, generalmente, los días anteriores a que te enfermes, seguro estabas cansada, tenías mucho sueño y con pocas ganas de hacer tus labores diarias, ¿verdad?

¡¡¡Es que el cuerpo habla!!!, somos nosotros, los que hemos perdido ese contacto, esa sensibilidad de escucharlo y eso porque nuestra atención está siempre puesta hacia fuera.

Entonces, ¿como podemos hacer para mirar nuestro cuerpo y darle atención?

Una técnica que yo uso, especialmente cuando estoy enferma, es la del escaneo del cuerpo y es una meditación muy conocida del Mindfulness, que nos permite justamente, traer nuestra atención a él, eso eleva automáticamente nuestra energía vital permitiendo más rápidamente la sanación.

Nuestro cuerpo ama ser visto, ese solo hecho, demuestra de parte nuestra, un profundo agradecimiento y amor hacia él.

Cómo realizar el escaneo

Para realizar esta práctica puedes recostarte en un mat sobre el piso y si tienes un jardín, sobre él, la idea es también absorber esa maravillosa energía que nos provee la Madre Tierra.  Si vives en un departamento, no hay problema, sobre el Mat es suficiente.  Ayúdate con alguna canción meditativa relajante, enciende velas, incienso, aceite esencial, todo lo que pueda ayudarte a relajarte y poner atención a tu meditación es bienvenido.

Empieza dedicando un momento a sentir tu cuerpo a nivel general, notando cualquier sensación que haya, así como pensamientos y emociones. Después, céntrate en tu respiración, en el aire entrando y saliendo por la nariz o el movimiento de tu abdomen. Cada vez que algún pensamiento o cualquier otra cosa desvíe tu atención, vuelve a centrarla sin más en tu respiración, sin juzgar ni analizar.

Luego céntrate en las distintas áreas de tu cuerpo, comenzando por un pie y avanzando hasta llegar a la cabeza. Notarás que algunas zonas de tu cuerpo están tensas o doloridas. Si puedes hacer que se relajen, hazlo; si no, deja que esa sensación siga ahí y continúa el escaneo. Observa el dolor, dónde está, cómo es, si lleva alguna emoción acompañándole, cuál es su intensidad… Si notas ansiedad o miedo o cualquier otra emoción negativa, intenta calmarte; si no lo logras, deja que esa emoción siga ahí el tiempo que sea necesario y continúa con el escaneo corporal.

Al comenzar con uno de tus pies, presta atención a la parte que está en contacto con el suelo y sé consciente de lo que sientes. Luego siente las distintas partes del pie: la planta, los dedos, la parte superior, siéntelas pesadas, que caen sobre la tierra, densas, aprovechando esa gravedad que tiene la tierra.  Sigue subiendo poco a poco por tu pierna, sintiendo cada parte, centrando plenamente tu atención en ella. Luego empieza con el otro pie y pierna correspondiente. Sigue así, recorriendo todo tu cuerpo hacia arriba, siendo consciente de cualquier sensación tanto en tu piel como en los órganos internos o en cualquier otra parte, así como las emociones o pensamientos que puedan surgir (recuerda: los notas y los dejas ir sin juzgar ni analizar ni iniciar charlas mentales). Recorre cada parte de tu cuerpo.  Al llegar a tu cabeza, nota todos sus componentes: dientes, orejas, lengua, garganta, labios,  etc. Es decir, haz un recorrido minucioso por todo tu cuerpo, sin dejarte ni un solo rincón sin explorar, sintiéndolo todo.

Cuando termines, centra tu atención de nuevo en todo tu cuerpo a nivel general, siendo consciente de todas las sensaciones, pensamientos y emociones. Respira hondo y nota como esa respiración afecta a todo tu cuerpo, haciendo que se expanda y se contraiga. Siente el cuerpo como un todo.

Para terminar, felicítate por haber hecho esta práctica. También puedes hacer alguna anotación de la información interesante que te haya podido aportar tu cuerpo.

Espero que les haya gustado y hagan del escaneo una práctica regular en su vida, les traerá seguramente mucha paz y salud.  Y si en caso tengan en casa, alguna persona enferma, guíenlas ustedes meditando de ésta manera.

Las amo,

Jenn

 

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